Para Carlota, fundadora de Simplr, lo mejor de la gestión de cuentas siempre fueron las personas: ganarse la confianza de un cliente, ayudar al equipo creativo a encontrar el rumbo y ver cómo una idea tomaba forma. Esos momentos le daban ganas de asumir nuevos retos.
A medida que su trabajo la llevó por sectores como la alimentación y las bebidas, la aviación, la moda, el comercio de juguetes y las loterías, los briefs cambiaban, pero se repetía una misma situación. Cada proyecto traía más notas de reuniones, conversaciones sobre cambios y actualizaciones que perseguir. Dar espacio a ideas más grandes significaba encontrar tiempo entre todas las pequeñas tareas que las hacían avanzar.
Poco a poco, la coordinación empezó a desplazar el trabajo que le apasionaba. Y la presión iba más allá de su mesa. Los creativos esperaban contexto, los equipos de cuentas seguían pendientes de decisiones y los clientes intentaban entender en qué punto estaba todo. Todos buscaban el mismo resultado, pero mantener una visión de conjunto exigía un esfuerzo constante.
Carlota empezó a buscar una forma de reunir esas piezas. Un brief conectado con la conversación. Comentarios junto al trabajo al que pertenecían. Un siguiente paso claro para todos. Lo que empezó como el deseo de tener un poco más de margen en su día se convirtió en la idea detrás de Simplr.
Hoy, esa idea da forma a Simplr: un espacio compartido donde cuentas, creativos y clientes pueden hacer avanzar el trabajo. En el fondo sigue la misma ambición del principio: dejar más tiempo para las relaciones y las ideas que llevaron a esas personas a trabajar en una agencia.
Carlota · Fundadora de Simplr
Conecta con Carlota en LinkedIn
Explorar las funciones